Cazando Fantasmas en la Candelaria
Volvamos algunas clases atrás, el
profesor nos leía trabajos de semestres pasados donde encontramos desde visitas
al cementerio central a fiestas en prostíbulos. Salimos de la clase y Mayte,
Felipe y yo nos pusimos en la tarea de encontrar ese lugar y actividad que nos
intrigara mucho, la cual nunca habíamos hecho y normalmente no se nos pasaría
por la cabeza hacer. Ir a una discoteca gay… hmm tal vez iríamos, ir a la zona
de tolerancia… tal vez muy peligroso… Al inicio todo indicaba que podríamos
llegar a algo relacionado con lo anterior, hasta que llegó el tema de los
videntes o personas que leen las cartas, futuro o suerte; personalmente me han
leído las cartas varias veces en la vida y no le veo ningún misterio al tema,
realmente el futuro y la suerte depende de uno mismo. Se descartó el tema y
llegamos a lo paranormal, Felipe y yo hemos visto algunas películas de miedo,
mientras que Mayte por nada del universo se acerca a temas relacionados. Cediendo
un poco e investigando en internet, descubrimos que en Bogotá hay un tour de
fantasmas en la Candelaria, este tour se realiza jueves y viernes casi siempre
a final de mes y justo cuando lo miramos, todo el mes de abril iba a ser
llevado a cabo.
Yo quedé encargada de garantizar
nuestra entrada al tour, llegué a la página en Facebook de la fundación Descubre
Bogotá y les escribí directamente, mencionaron que los tours son con cupos, que
se llenan rápido, pero que, si contábamos con un grupo grande de personas, nos
realizarían un tour privado, un tour pago. Para lograr el objetivo del trabajo necesitábamos
ese tour con las demás personas, así que después de tres semanas de intentar
reservar el cupo, ¡lo logramos! El 12 de abril, teníamos 5 cupos para ir a
Cazar Fantasmas en la Candelaria. ¿Por qué cinco cupos? Unos amigos nos
escucharon la historia de que íbamos a ir y les pareció un plan diferente así
que bueno, en su momento no nos molestó la idea de estar acompañados por más
personas.
El tour empezaba a las 6:30pm en
la Avenida Jiménez con carrera 7ma, punto de encuentro, al frente de la Iglesia
San Francisco. Salimos de proyecto a las 4 y esperamos hasta las 6 para salir
camino a la Candelaria, nos montamos en el taxi y empezó la aventura. En ese
momento por mi cabeza pasaban todo tipo de pensamientos y el que más pesaba: ¿será
que me voy a asustar mucho? No teníamos muy claro donde era la Iglesia del
encuentro así que dejamos el camino en manos del taxista, adentrándonos en el
centro, según el señor “muy cerca del lugar” un camión estrelló la parte de
atrás del taxi, no fue grave la verdad, el taxista se bajó, le pidió 50 mil
pesos al conductor y seguimos el camino. En ese momento sentí los verdaderos
nervios. Cinco minutos después el taxista nos dice que nos tenemos que bajar,
que la iglesia era en una calle peatonal, pero que nos quedaba muy cerca. Nos
bajamos y le preguntamos por indicaciones y terminamos en otra iglesia.
Muy sobre el tiempo empezamos a
preguntar por la calle, a los diferentes vendedores de la calle peatonal y caminamos,
o, mejor dicho, corrimos hasta encontrar la Iglesia San Francisco. En esa
corrida, pensé mucho en un comentario que vi en el evento donde alguien preguntaba
cómo iban a reconocer al grupo, y la persona dijo que era muy evidente quienes
eran los que iban a cazar fantasmas. No se si fue por las palabras que utilizó,
pero llegando a la iglesia en una esquina había una persona disfrazada de la muerte
y alrededor de ella un grupo de personas y mi primer instinto fue decirle a
Mayte, yo creo que son ellos, por un momento nos quedamos analizando la
situación y definitivamente no, así que seguimos el camino. Encontramos la
entrada de la Iglesia del cruce de la av. Jiménez y la 7ma y allí se veía un grupo
de personas y a lo alto sobresalía un banderín morado. Nos acercamos y el señor
José, guía del tour nos saludó muy formalmente y nos pidió que firmáramos la
lista de asistencia.
José, un hombre alto, de pelo
largo, cogido en una cola de caballo, blue jean, camisa de cuadros, mochila wayuu
y micrófono pegado a la boca con alto-parlante colgado en el pecho, fue nuestro
guía por la noche. ¿El banderín morado?, lo llevaba una mujer que traía una
maleta en el pecho, que al parecer era la ayudante o acompañante de José, escuchaba
atentamente y contaba las personas que conformábamos el grupo. Cuando firmé la
lista y después de todo ese afán por el que habíamos pasado antes de llegar,
alcé la mirada y pude observar mi alrededor. Personas adultas, jóvenes, personas
de nuestra edad, adultos mayores, bebes en coches y niños de no más de 4 años, todos
listos para cazar fantasmas.
Hollywood es el principal
culpable de hacernos creer que las personas interesadas en fantasmas o
espíritus son personas oscuras, introvertidas, que cargan con detectores de
energías, lanzas… Y realmente era un grupo de personas con energía y ganas de
hacer un plan de viernes, un plan en familia, en pareja y en amigos. Todos
vestidos de manera diversas, algunos probablemente salían del trabajo, otros en
cambio ya estaban vestidos mas cómodos; algunos llegaron juntos y otros se encontraron
en el punto de encuentro para iniciar el tour.
La lista estaba llena y empezamos
el recorrido, caminamos algunas cuadras hacía el oriente donde José nos hizo
parar en una antigua calle y contó su primera historia, el Virrey Solís, mientras
José contaba la historia muchos transeúntes intrigados se acercaban a
escucharlo, las parejas se abrazaban, mientras que los niños corrían hasta
llegar al frente de José para escucharle mejor. No me detendré en las historias
que José contó, sino en todo aquello particular y mágico de la noche. Durante
las historias José las contaba con cierto tono de voz cautivador, un tono de
voz que transmite que lo que se está escuchando es verdadero y a la vez
intrigante y misterioso, era perfecto para las historias. Repetitivamente, por
lo menos dos veces en cada una, decía “ustedes deciden en qué creen, yo solo
les cuento historias” o algo muy parecido. También cada vez que iniciaba una
historia decía expresiones que enfatizaban el hecho de que José es un cuentero
o historiador “dicen, cuentan…”.
Pasaba la noche y se esclarecía
para mí el hecho de que un tour de fantasmas no implicaba literalmente “cazar
fantasmas”, el tour iba enfocado en a través de historias populares (ficticias
o reales, como decía José, eso lo decide cada uno) descubrir rincones de la
Candelaria y los hechos históricos detrás de algunos de ellos. Un gran momento
fue cuando estábamos al frente del Museo del Banco de la República, esa esquina
donde al frente hay una Iglesia y al frente una papelería que está en una casa
muy particular. José contaba que en la casa donde estaba la papelería, vivía el
pintor de la Iglesia y que esa era la razón por la cual la puerta de la casa era
de mas de 3 metros de altura y de 1 metro de ancho, el pintor hacía las
pinturas en su casa y necesitaba este tamaño para poder sacarlas de su casa.
Mas adelante en el tour nos mostró el primer conjunto de casas residenciales
que se construyó en Bogotá, las esculturas de Jorge Olave de los techos, la
casa donde se sitúo la primera fabrica de cerveza y más.
Durante estas historias, noté una
mamá y sus dos hijas, una de aproximadamente 13 años y la otra de 18, las tres
estaban muy informadas sobre todos estos hechos históricos y datos muy
puntuales. Mientras José contaba las historias, entre ellas se miraban y
complementaban muchas de ellas, la pequeña decía que “en el colegio le habían enseñado…”
y la grande decía que “unos amigos le habían contado que…”. Puntualmente en la
historia de la cervecería, un adulto mayor se detuvo a escuchar la historia y
detuvo a José para complementarla añadiendo el contexto de los liberales vs los
conservadores en la época.
El tour terminó y realmente salí
gratamente sorprendida, descubrí historias de la Candelaria que alimentaron mi
conocimiento cultural, hice un plan diferente de viernes, escuche atentamente dos
horas y media las historias de José, disfrute de la vista, de la compañía y del
plan. Cazar fantasmas, no implica susto, miedo y personas góticas, al
contrario, es un plan donde encuentras risas, fotos y momentos especiales en
familia y amigos.
Figura 1. Monserrate
Tomado por: Lucía Vives

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