Semana 1
Clase del 24 de enero del 2019
Llegó el
jueves, de la primera semana de clase, segundo día consecutivo en el que tenía
clase de 6 a 8 de la tarde y me encontraba un poco cansada cuando llegó el
momento de entrar a la clase de investigación cualitativa. ¿Qué sabía hasta el
momento de esta? Poco, lo que tenía claro era el hecho de que a lo largo del
curso escribiría una serie de artículos describiendo la clase anterior y que mi
prima había visto clase con el profesor y le había gustado su metodología.
Llegué a clase
con mis dos amigos de siempre y antes de llegar al salón, como buenos
primíparos de octavo semestre, nos equivocamos de piso. Entramos al salón donde
había un evidente olor a pintura fresca, mobiliario nuevo y algunas caras
conocidas. Como siempre al empezar un semestre, realizamos una presentación de
cada persona, pero como nunca, lo hicimos con una actividad propuesta por el
profesor la cual consistía en dibujar nuestro objeto preferido y después a
partir del objeto de otra persona intentar describirla. Debo aceptarlo, fue un
inicio diferente.
Cuando nos
pidieron dibujar nuestro objeto preferido o que tuviera algún significado para
nosotros, inmediatamente pensé en la música y el aparato que me permite
escucharla todos los días, en cualquier lugar, mis audífonos. Para mi sorpresa,
cuando el profesor repartió los objetos de los otros para que los analizáramos,
me tocó un tocadiscos. Un tocadiscos hecho en una hoja blanca, con micro punta,
muchos trazos tímidos y sensibles a la vez, en ese momento sentí que conocía a
esta persona de toda la vida. Su interés en lo clásico, en la música y el uso
del micro puntas, me generaron mucha curiosidad.
Llegó el
momento en el que el profesor mostró mis audífonos, era el momento en el que
leería la descripción que alguien mas hizo de mí… una niña sensible, con gran
conexión a la música, un poco tímida… el profesor procedió a preguntarme si era
correcto y en general si lo era, excepto lo de tímida, la verdad, la música no
provoca en mí un aislamiento sino una conexión con todo lo que está a mi
alrededor. Situación que yo sabía muy bien que la persona del tocadiscos
entendería, mas adelante llegó el tocadiscos, una niña que encajaba
perfectamente con el imaginario que hice sobre ella en mi cabeza y aunque pensé
que la conocía de toda la vida, realmente no tenía de donde pues es una niña
que vino de intercambio por el semestre.
Descubierto el
misterio de la persona detrás del tocadiscos, pude prestar mas atención en lo
que seguía sucediendo en la dinámica, el profesor no solo estaba leyendo las
descripciones de los objetos sino a la vez el mismo estaba creado sus
percepciones de cada uno de los alumnos a través de nuestra escritura. Si,
nuestra escritura, en el colegio había escuchado algo del tema, pero jamás
pensé que lo volvería a escuchar y menos a ver en acción. A partir de las
formas de nuestras letras, las direcciones hacia donde se inclinaban nuestras
frases, la cercanía de la bola y el palo de P… podía saber que tan marcada era
nuestra personalidad, nuestra cercanía con nuestros papás y muchos mas datos
donde cada uno impresionaba aún más que el anterior.
Terminó el
ejercicio y llegó el momento de la explicación de la clase. El profesor
mencionó el cono ce aprendizaje de Edgar Dale, donde se explican los diferentes
tipos de actividades (pasivas o activas) y el porcentaje de información que uno
recuerda después de dos semanas con cada una de ellas. En el tope de la
pirámide se encuentran las pasivas, donde a las dos semanas de leer recordamos
un 10%, después de palabras oídas un 20%, de los dibujos observados un 30 % y
de mirar una película un 50 %. Posteriormente se continua con las actividades
activas, donde dos semanas después de participar en un debate o de una
conversación se recuerda el 70% y después de realizar una representación
teatral o simular experiencias reales o hacer lo que se intenta aprender, se
recuerda un 90%.
A partir de lo
anterior no solo entendí la importancia del hacer y aplicar, sino también el
sentido de los escritos de la clase, el profesor aprendió por su propia
experiencia que es la mejor forma en la que sea un aprendizaje. Adentrándonos
en el aprendizaje se habló de la calidad de trabajos que se esperan y la
importancia de la ortografía, lo que fue el abrebocas para la presentación de
una noticia que decía que un profesor de la Javeriana había renunciado porque
sus alumnos escribían con muy mala ortografía. Noticia que, al leer, uno llega
a pensar que es una gran exageración, pero para recalcarnos que la situación
era complicada, el profesor mostró un ejemplo de un alumno donde en una sola
página tenía más de diez errores o mejor dicho horrores.
En el momento
sentí que era un llamado de atención fuerte y necesario, la gramática es tan
importante para un escrito, como lo es la función en un producto; ambos nos
hablan de quién es la persona, de donde viene y lo mas importante, para donde
va. Todo esto nos llevo a hablar de lo que hacíamos en la universidad,
¿recordar?, ¿comprender?, ¿aplicar?, ¿analizar?, ¿evaluar? O ¿crear?, la
taxonomía de Bloom nos muestra que cada una es el paso previo a la siguiente y
aquella a la que se busca llegar es a la creación. El profesor recalco algo muy
importante y fue que nosotros como diseñadores llegamos a la universidad para
aprender en primera instancia unas bases, pero como fin tenemos el crear. Crear
algo que sea digno de ser el resultado de todo el proceso de la taxonomía de
Bloom.
Para finalizar
la clase, el profesor nos mostró el blog que tiene de la clase, donde hay
contenido pertinente, las lecturas que se deben leer para el parcial y algunos
links de videos de grafología. A su vez, nos dio su correo de la javeriana y el
personal y nos recordó la realización del escrito de la clase de 1200 palabras
para la próxima clase. Cerramos los cuadernos y salí con mi par de amigos,
camino al bus hablamos sobre la descripción que habían hecho sobre nosotros en
la clase y reímos sobre algunos datos un poco alejados de la realidad que
habían hecho de cada uno. Llegó la noche del día anterior a la clase y aún me
encuentro escribiendo el texto, impresionada de lo mucho que me acuerdo de la
anterior clase, sé que nunca me voy a olvidar de los objetos dibujados en esa
clase. Impresionada a la vez por darme cuenta de que he perdido la agilidad al
escribir y en lo que antes me demoraba menos de una hora llevo mas de dos, sé y
espero que este ejercicio a lo largo del semestre me ayude a volver a retomar
el ritmo de mi escritura y sin duda, a mejorar cada vez mas mi gramática y a
volver a cogerle el cariño que le tenía a la escritura.
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